La singularidad de ser: un viaje de aprendizaje(s) a lo largo de la vida

01/07/2025

Reflexiones psicopedagógicas sobre el valor del vínculo

  • Mirador de una montaña

Nos complace inaugurar este espacio dentro de Espai Gaba. Un lugar donde compartir reflexiones psicopedagógicas para construir nuestro granito de arena dentro del lema: “Aprendizaje(s) a lo largo de la vida”. Y es que si algo nos apela la vida es al cambio y el aprendizaje(s) que estos conllevan. Poder nutrirlos desde el intercambio compartido, singular y con presencia es nuestra misión. Y es por eso que, aunque nuestro servicio prioritario es el presencial, este espacio virtual quiere ser un pretexto más para enriquecer nuestras reflexiones internas y abrirlas a lo comunitario.

¿Qué tema sería oportuno para encabezar esta primera entrada en el Blog es todo un reto: la importancia de repensar las formas que toman nuestros vínculos? ¿De cuáles forman toman partido nuestros estilos comunicativos? ¿Cómo establecer límites en una sociedad hiperconectada? ¿Los retos sobre la salud mental que nos apela más que nunca? ¿El individualismo versos la colectividad? ¿Los múltiples retos que plantea la IA? ¿La soledad vinculada al edadismo?

¡Son tanto los temas actuales vinculados a la psicología y pedagogía que hay que repensar para poder darles una forma crítica, individual y colectiva! Y es así que hemos acordado que había que hacer honor a uno de los lemas que encabezan nuestro proyecto: la singularidad de la persona humana, de cada una de ellas, sí, también la tuya y la mía.

Y es que en una sociedad que se prioriza la rapidez por encima de la calidad y/o profundidad, la apariencia por encima de la honestidad, y los titulares por encima del contenido, se necesitan espacios para reivindicar el fuego lento, el cuidado del detalle, la presencia por encima de la apariencia, la singularidad de la persona por encima de su etiqueta.

Como nos señala la famosa frase de Heráclito “no puedes bañarte dos veces en el mismo río”, la singularidad va estrechamente vinculada a la vida. La impronta de nuestros dedos, el iris del ojo, el temperamento diferente de cada uno de los hermanos de una familia… ya nos apelan esta singularidad de la persona humana, en definitiva, de la vida.

Abrir y ofrecer espacios donde desde la presencia arraigada con el terapeuta pueda aflorar la singularidad que llevamos dentro, es la auténtica terapia. Desde el inmenso respeto, poder abrir historias del pasado, enfocadas a ofrecer nuevas oportunidades de presente perenne. Este presente que cada día nos plantea nueve retos. Desde este presente "ocupado" singularmente, invitarnos a poder encaminarnos a nuevos futuros. Solo así podemos hacer honor a la singularidad que somos como persona.

Nacemos en vínculo y acostumbramos a morirnos significando nuestros vínculos vividos. Lo rehuimos o miramos de cara, vivimos condicionados a nuestra forma de estar y habitar en vínculo. Aprendemos de dentro afuera y de afuera adentro. Y es por eso que a menudo hay ciertos aspectos de nuestro crecimiento personal que necesitan esto, del vínculo de otra persona, del vínculo que arraiga, del vínculo que sustenta, del vínculo que ayuda a sentirnos preparados para repensarnos. Vínculos sanos que nos ayudan a volver a viejas memorias para poder forjar nuevos significados, desde un inmenso respeto, anclándose así a la vida singular de cada persona.

¿De qué forma te permites bañarte todos los días en el río de la vida? El agua nunca será la misma, y seguro, que sí miras bien, tú tampoco. Así de especial eres todos los días. Esta primera entrada en el blog quiere servirte de recordatorio de cuánto único(a) eres.